Dashboard público del proyecto "Educando mis emociones con mi Diario de Emociones" — una iniciativa que transforma la introspección cotidiana en evidencia pedagógica, articulada al Currículo Nacional de Educación Básica del Perú.
Los principales indicadores que dan cuenta del alcance y la calidad de la implementación del proyecto en la institución educativa.
Distribución de los estados emocionales reportados por los estudiantes, agrupados en familias y desglosados por categoría.
Los reportes diarios se agrupan en tres categorías principales: emociones que sostienen el aprendizaje (alegría, calma), estados de transición (neutro, cansancio) y señales de alerta (tristeza, ansiedad, enojo).
Estos porcentajes no son un veredicto, sino una invitación a leer con sensibilidad lo que la comunidad expresa.
El clima emocional se encuentra en transición. Se recomienda profundizar el análisis por sección y planificar intervenciones específicas según los gatilladores identificados.
Tendencia comparativa de reportes positivos y negativos durante las últimas cuatro semanas de implementación.
Cada semana, el dashboard captura la cantidad de reportes generados y la proporción entre emociones positivas y negativas. La gráfica permite observar si la sección de tutoría acompaña una mejora sostenida, una meseta o un retroceso.
Los retrocesos no son fracasos: son información que orienta los talleres focalizados de la siguiente semana.
Cobertura baja. La rutina del 'Momento del Diario' requiere refuerzo inmediato y apoyo institucional.
Las secciones con mayor adopción muestran ritmos diferentes. Este comparativo orienta las decisiones del equipo directivo y de coordinación.
Las secciones cuyos tutores ingresan al dashboard semanalmente, conversan individualmente con sus estudiantes y ejecutan los talleres ERABE muestran ritmos distintos a las que aún están consolidando la rutina.
Estos datos son insumo para el equipo directivo: identifican dónde brindar más apoyo, qué prácticas replicar y qué tutores están liderando con claridad.
Adopción en fase inicial. Es el período crítico donde el rol del tutor es decisivo para sostener la rutina.
Más allá del registro emocional, el sistema documenta la intervención: talleres con evidencias, técnicas de autorregulación aplicadas y el crecimiento sostenido de cada estudiante. Esto convierte al proyecto en una intervención medible.
Cuando una emoción es muy intensa, el sistema ofrece técnicas guiadas (respiración, grounding, mindfulness). Cada vez que un estudiante las usa, está desarrollando una habilidad para toda la vida.
Conocer qué provoca las emociones permite diseñar talleres focalizados que atienden causas reales, no síntomas.
Evidencia concreta del ecosistema ERABE en acción: los estudiantes han aplicado técnicas de autorregulación 3 veces de forma autónoma. Estos datos convierten el proyecto en una intervención medible, no solo declarativa.
Estado del módulo de prevención y atención de situaciones que afectan la convivencia escolar.
El módulo de reporte ofrece a los estudiantes un canal seguro — identificado o anónimo — para denunciar situaciones que afectan su integridad o la de sus compañeros. Cada reporte activa un protocolo institucional con plazos y responsables.
Un proyecto exitoso no es el que registra cero casos, sino el que demuestra que los reportes se atienden y resuelven con rigor.
Hay un volumen importante de casos sin resolver. Se recomienda revisar el flujo de derivación y los tiempos de respuesta.
No se puede acompañar a estudiantes en su vida emocional sin cuidar también la propia. Este módulo permite a los tutores reportar su nivel de bienestar y orienta los talleres ERABE de autocuidado docente.
Los reportes de bienestar docente se registran los lunes, miércoles y viernes. Esta frecuencia evita la sobrecarga y mantiene la calidad de los datos. Las dimensiones medidas — energía, estrés, satisfacción y calidad del sueño — son indicadores reconocidos del bienestar laboral del profesorado.
Cuando un tutor reporta señales sostenidas de fatiga, el sistema activa una alerta para que el coordinador pueda ofrecerle acompañamiento individualizado, sin que el dato salga del círculo de cuidado institucional.
Los tutores muestran señales moderadas de fatiga. Es oportuno programar talleres focalizados de mindfulness, pausas activas y revisar la planificación institucional para liberar tiempo de descanso real.
Lo que más mencionan los tutores como fuente de tensión. Estos clústeres son la materia prima para diseñar los próximos talleres focalizados de autocuidado docente: si la carga administrativa lidera el ranking, ese debe ser el primer taller; si predominan los casos de estudiantes, conviene una sesión de descompresión emocional con apoyo profesional.
Acompañar a un estudiante no es resolverle la vida. Es estar disponible cuando lo necesite. Y para estar disponible, primero hay que escuchar.